El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea CRESPO: Un convento tiene ya
elegido y tiene esposo
que no mira en calidad.
LOPE: Pues dadme los demás presos.
CRESPO: Al momento los sacad.
Salen REBOLLEDO y la CHISPA
LOPE: Vuestro hijo falta; porque
siendo mi soldado ya,
no ha de quedar preso.
CRESPO: Quiero
también, señor, castigar
el desacato que tuvo
de herir a su capitán;
que, aunque es verdad que su honor
a esto le pudo obligar,
de otra manera pudiera.
LOPE: Pero Crespo… ¡bien está!
Llamadle.
Sale JUAN
CRESPO: Ya él está aquÃ.
JUAN: Las plantas, señor, me dad;
que a ser vuestro esclavo iré.
REBOLLEDO: Yo no pienso ya cantar
en mi vida.
CHISPA: Pues, yo sÃ,
cuantas veces a mirar
llegue al pasado instrumento.