El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea NUÑO: ¿Por qué, si de Isabel eres
tan firme y rendido amante,
a su padre no la pides?
Pues con esto tú y su padre
remediaréis de una vez
entrambas necesidades;
tú comerás, y él hará
hidalgos sus nietos.
MENDO: No hables
más Nuño, calla. ¿Dineros
tanto habÃan de postrarme,
que a un hombre llano por fuerza
habÃa de admitir?
NUÑO: Pues antes
pensé, que ser hombre llano
para suegro era importante;
pues de otros dicen, que son
tropezones, en que caen
los yernos; y si no has
de casarte, ¿por qué haces
tantos extremos de amor?
MENDO: ¿Pues no hay, sin que yo me case,
Huelgas en Burgos, adonde
llevarla, cuando me enfade?
Mira, si acaso la ves.
NUÑO: Temo si acierta a mirarme
Pero Crespo.