El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea esta fantasma a mi puerta,
calzado de frente y guantes!)
NUÑO: Pero acá viene su hijo.
MENDO: No te turbes ni embaraces.
CRESPO: Mas Juanico viene aquí.
JUAN: Pero aquí viene mi padre.
MENDO: Disimula. Pedro Crespo,
Dios os guarde.
CRESPO: Dios os guarde.
Vanse don MENDO y NUÑO
CRESPO: (Él ha dado en porfiar [Aparte]
y alguna vez he de darle
de manera que le duela.)
JUAN: (Algún día he de enojarme.) [Aparte]
¿De adónde bueno, señor?
CRESPO: De las eras; que esta tarde
salí a mirar la labranza,
y están las parvas notables
de manojos y montones,
que parecen al mirarse
desde lejos montes de oro,
y aun oro de más quilates
pues de los granos de aqueste,
es todo el cielo el contraste.
Allí el bieldo, hiriendo a soplos
el viento en ellos suave,
deja en esta parte el grano