El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea y la paja en la otra parte;
que aun allí lo más humilde
da el lugar a lo más grave.
¡Oh, quiera Dios, que en las trojes
yo llegue a encerrarlo, antes
que algún turbión me lo lleve
o algún viento me las tale!
Tú, ¿qué has hecho?
JUAN: No sé cómo
decirlo, sin enojarte.
A la pelota he jugado
dos partidos esta tarde,
y entrambos los he perdido.
CRESPO: Naces bien, si los pagaste.
JUAN: No los pagué; que no tuve
dineros para ellos; antes
vengo a pedirte, señor…
CRESPO: Pues escucha antes de hablarme;
dos cosas no has de hacer nunca,
no ofrecer los que no sabes
que has de cumplir, ni jugar
más de lo que está delante,
porque, si por accidente
falta, tu opinión no falte.
JUAN: El consejo es como tuyo,
y por tal debo estimarle;
y he de pagarte con otro: