El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea Que con aquese intento
no he dejado cocina ni aposento
y que no la he topado.
ÁLVARO: Sin duda el villanchón la ha retirado.
SARGENTO: Pregunté a una criada
por ella, y respondióme que ocupada
su padre la tenía
en ese cuarto alto, y que no había
de bajar nunca acá, que es muy celoso.
ÁLVARO: ¿Qué villano no ha sido malicioso?
De mí digo, que, si hoy aquí la viera,
caso de ella no hiciera;
y sólo porque el viejo la ha guardado,
deseo, vive Dios, de entrar me ha dado
donde está.
SARGENTO: Pues, ¿qué haremos,
para que allá, señor, con causa entremos,
sin dar sospecha alguna?
ÁLVARO: Solo por tema la he de ver, y una
industria he de buscar.
SARGENTO: Aunque no sea
de mucho ingenio para quien la vea
hoy, no importará nada;
que con eso será más celebrada.
ÁLVARO: Óyela pues ahora.
SARGENTO: Di, ¿qué ha sido?