El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea ÁLVARO: Pues del cuerpo de guardia al punto pasa
toda mi ropa.
SARGENTO: Quiero
registrar la villana lo primero.
Vase el SARGENTO
JUAN: Vos seáis bien venido
a aquesta casa; que ventura ha sido
grande venir a ella un caballero
tan noble como en vos le considero.
(¡Qué galán y alentado!
[Aparte]
Envidia tengo al traje de soldado.)
ÁLVARO: Vos seáis bien hallado.
JUAN: Perdonaréis, no estar acomodado;
que mi padre quisiera
que hoy un alcázar esta casa fuera.
Él ha ido a buscaros
que comáis, que desea regalaros,
y yo voy a que esté vuestro aposento
aderezado.
ÁLVARO: Agradecer intento
la merced y el cuidado.
JUAN: Estaré siempre a vuestros pies postrado.
Vase JUAN y sale el SARGENTO
ÁLVARO: ¿Qué hay, sargento? ¿Has ya visto
a la tal labradora?
SARGENTO: ¡Vive Cristo!