El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea CRESPO: Ved que yo estoy
de por medio.
Sacan las espadas
REBOLLEDO: ¡Vive Cristo,
Chispa, que ha de haber hurgón!
CHISPA: ¡Aquí del cuerpo de guardia!
REBOLLEDO: ¡Don Lope, ojo avizor!
Sale don LOPE con hábito, muy galán, y bengala
LOPE: ¿Qué es aquesto? ¿La primera
cosa que he de encontrar hoy,
acabo de llegar,
ha de ser una cuestión?
ÁLVARO: (¡A qué mal tiempo don Lope
[Aparte]
de Figueroa llegó!)
CRESPO: (¡Por Dios, que se las tenía [Aparte]
con todos el rapagón!)
LOPE: ¿Qué ha habido? ¿Qué ha sucedido?
Hablad, porque, ¡votos a Dios,
que a hombres, mujeres y casa
eche por un corredor!
¿No me basta haber subido
hasta aquí, con el dolor
de esta pierna, que los diablos
llevarán, amén, si no
no decirme, «Aquesto ha sido»?
CRESPO: Todo eso es nada, señor.