El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea Salen don MENDO y NUÑO, su criado
MENDO: ¿Quién os contó todo esto?
NUÑO: Todo esto contó Ginesa,
su criada.
MENDO: ¿El capitán,
después de aquella pendencia,
que en su casa tuvo, fuése?
¿Ya verdad o ya cautela,
ha dado en enamorar
a Isabel?
NUÑO: Y es de manera,
que tan poco humo en su casa
él hace, como en la nuestra
nosotros. Él todo el día
no se quita de su puerta.
No hay hora, que no le envíe
recados; con ellos entra
y sale un mal soldadillo,
confidente suyo.
MENDO: ¡Cesa!
Que es mucho veneno, mucho,
para que el alma lo beba
de una vez.
NUÑO: Y más no habiendo
en el estómago fuerzas
con que resistirle.
