El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea MENDO: Hablemos
un rato, Nuño, de veras.
NUÑO: ¡Pluguiera a Dios fueran burlas!
MENDO: ¿Y qué le responde ella?
NUÑO: Lo que a ti; porque Isabel
es deidad hermosa y bella,
a cuyo cielo no empañan
los vapores de la tierra.
MENDO: ¡Buenas nuevas te dé Dios!
Dale a NUÑO un bofetón
NUÑO: A ti te dé mal de muelas,
que me has quebrado dos dientes.
Mas bien has hecho, si intentas
reformarlos, por familia,
que no sirve ni aprovecha.
¡El capitán!
MENDO: ¡Vive Dios,
si por el honor no fuera
de Isabel, que lo matara!
NUÑO: Más mira por tu cabeza.
Salen don ÁLVARO, el SARGENTO y REBOLLEDO
MENDO: Escucharé retirado.
Aquí, a esta parte, te llega.
Retíranse don MENDO y NUÑO
ÁLVARO: Este fuego, esta pasión
no es amor solo, que es tema,
es ira, es rabia, es furor.