El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea REBOLLEDO: ¡Oh nunca, señor, hubieras
visto a la hermosa villana,
que tantas ansias te cuesta!
ÁLVARO: ¿Que te dijo la criada?
REBOLLEDO: ¿Ya no sabes sus respuestas?
Don MENDO habla [aparte] a NUÑO
MENDO: Esto ha de ser; pues ya tiende
lo noche sus sombras negras,
antes que se haya resuelto
a lo mejor mi prudencia,
ven a armarme.
NUÑO: Pues, ¿qué tienes
más armas, señor, que aquellas
que están en un azulejo
sobre el marco de la puerta?
MENDO: En mi guardarnés presumo
que hay para tales empresas
algo que ponerme.
NUÑO: Vamos,
sin que el capitán no sienta.
Vanse don MENDO y NUÑO
ÁLVARO: ¡Que en una villana haya
tan hidalga resistencia,
que no me haya respondido
una palabra siquiera
apacible!
SARGENTO: Éstas, señor,