El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea me mató; porque el que piensa
que va a un peligro, ya va,
prevenido a la defensa;
quien va a una seguridad
es el que más riesgo lleva,
por la novedad que halla
si acaso un peligro encuentra.
Pensé hallar una villana;
si hallé una deidad, ¿no era
preciso que peligrase
en mi misma inadvertencia?
En toda mi vida vi
más divina, más perfecta
hermosura. ¡Ay, Rebolledo,
no sé qué hiciera por verla!
REBOLLEDO: En la compañía hay soldado
que canta por excelencia,
y la Chispa, que es mi alcaida
del boliche, es la primera
mujer en jacarear.
Haya, señor, jira y fiesta
y música a su ventana;
que con esto podrás verla
y aun hablarla.
ÁLVARO: Como está
don Lope allí, no quisiera
despertarle.