El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea REBOLLEDO: Pues don Lope,
¿cuándo duerme con su pierna?
Fuera, señor, que la culpa
si se entiende, será nuestra,
no tuya, si de rebozo
vas en la tropa.
ÁLVARO: Aunque tenga
mayores dificultades,
pase por todas mi pena.
Juntaos todos esta noche,
mas de suerte que no entiendan
que yo lo mando. ¡Ay, Isabel,
qué de cuidados me cuestas!
Vanse don ÁLVARO y el SARGENTO, y sale la CHISPA
CHISPA: ¡Téngase!
REBOLLEDO: Chispa, ¿qué es eso?
CHISPA: Ahí un pobrete que queda
con un rasguño en el rostro.
REBOLLEDO: Pues, ¿por qué fue la pendencia?
CHISPA: Sobre hacerme alicantina
del barato de hora y media
que estuvo echando las bolas,
teniéndome muy atenta
a si eran pares o nones.
Canséme y dile con ésta.
(Saca la daga)
Mientras que con el barbero