El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea Vanse. Salen don LOPE y Pedro CRESPO, y algunos criados
CRESPO: En este paso, que está
más fresco, poned la mesa
al señor don Lope.
CRESPO le habla a don LOPE
CRESPO: AquÃ
os sabrá mejor la cena;
que al fin los dÃas de agosto
no tienen más recompensa
que sus noches.
LOPE: Apacible
estancia en extremo es ésta.
CRESPO: Un pedazo es de jardÃn
do mi hija se divierta.
Sentaos. Que el viento suave,
que en las blandas hojas suena
de estas parras y estas copas,
mil cláusulas lisonjeras
hace al compás de esta fuente,
cÃtara de plata y perlas,
porque son en trastes de oro
las guijas templadas cuerdas.
Perdonad, si de instrumentos
solos la música suena,
de músicos que deleiten
sin voces que os entretengan;
