El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea LOPE: ¿Cómo a servirla no entran
mis criados?
CRESPO: Yo, señor,
dije, con vuestra licencia,
que no entraran a serviros,
y que en mi casa no hicieran
prevenciones; que a Dios gracias,
pienso, que no os falte en ella
nada.
LOPE: Pues, que no entran criados,
hacedme favor que venga
vuestra hija aquí a cenar
conmigo.
CRESPO: Dile que venga
tu hermana al instante, Juan.
Vase JUAN
LOPE: Mi poca salud me deja
sin sospecha en esta parte.
CRESPO: Aunque vuestra salud fuera,
señor, la que yo os deseo,
me dejara sin sospecha.
Agravio hacéis a mi amor
que nada de eso me inquieta;
que el decirle que no entrara
aquí fue con advertencia
de que no estuviese a oír
ociosas impertinencias;