El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea CRESPO: Son mozos.
(Si por don Lope, no fuera, [Aparte]
yo les hiciera…)
JUAN: (Si yo [Aparte]
una rodelilla vieja
que en el cuarto de don Lope
está colgada, pudiera
sacar…)
JUAN hace que se va
CRESPO: ¿Dónde vais, mancebo?
JUAN: Voy a que traigan la cena.
CRESPO: Allá hay mozos que la traigan.
TODOS: Despierta, Isabel, despierta.
ISABEL: (¿Qué culpa tengo yo, cielos, [Aparte]
para estar a esto sujeta?)
LOPE: Ya no se puede sufrir,
porque es cosa muy mal hecha.
Arroja don LOPE la mesa
CRESPO: Pues, ¡y cómo si lo es!
Arroja Pedro CRESPO la silla
LOPE: Llevéme de mi impaciencia.
¿No es, decidme, muy mal hecho,
que tanto una pierna duela?
CRESPO: De eso mismo hablaba yo.
LOPE: Pensé que otra cosa era.
Como arrojasteis la silla…
CRESPO: Como arrojasteis la mesa