El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea CRESPO: Harto hemos gozado el sitio.
Entrémonos allá dentro.
ÁLVARO: Ya es tiempo. ¡Llegad, amigos!
ISABEL: ¡Ah, traidor! ¡Señor! ¿Qué es
esto?
ÁLVARO: Es una furia, un delirio
de amor.
Llévanla
ISABEL: ¡Ah, traidor! ¡Señor!
CRESPO: ¡Ah, cobardes!
INÉS: ¡Señor mío,
yo quiero aquí retirarme!
Vase ISABEL
CRESPO: ¡Como echáis de ver, ah, impíos,
que estoy sin espada, aleves,
falsos y traidores!
REBOLLEDO: Idos,
si no queréis que la muerte
sea el último castigo.
CRESPO: ¿Qué importará, si está muerto
mi honor, el quedar yo vivo?
¡Ah, quién tuviera una espada!
Cuando sin armas te sido
es imposible. Ya airado
a ir por ella me animo.
¡Los he de perder de vista!
¿Qué he de hacer hados esquivos