La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Apareció el segundo número de "Los Peritos Mercantiles", con buena presentación y abundante material de lectura. Aunque todo se concentraba en una persona, quedaba bien hacer figurar una Comisión Directiva, y ésta se formó de inmediato, con un jefe de Redacción, Pagliáno, que adoptó el nombre de "T. Rible Q. Entero"; el primer poeta oficial, de la Peña, alias Gildeberto Baúl de las Penas, y como segundo poeta, Álvarez, apodado "M. T. Hrio K. Morrero". Este último nombramiento fue el premio a su inspiración lírica, pues compuso una larga y memorable poesía intitulada "Taqui-cachagrafía", dedicada al "distinguido profesor del ganchito y circulito a la derecha", cuya lectura en clase fue un éxito rotundo.
Poco después se publicó también el suplemento político "El Clavo", órgano oficial de la Lista Negra.
Allí no concluían las actividades literarias. Álvarez aprovechaba las cansadoras clases del suplente de Marotta, para componer los poemas que luego leía ante un público entusiasta.
Todo era motivo de versos: hasta mi viejo sombrero recibió homenaje en forma de soneto, que reseñó sus glorias. Pero si se aplicaban proporciones, el de Barboy, el calmo petiso de la división, hubiera merecido entonces toda una epopeya.