La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes Organizóse una manifestación que llevando al frente un gran cartel de la lista triunfante, recorrió Charcas, Callao y dio vuelta por la plaza Rodríguez Peña al grito de "Noguera-Fidel López", "Noguera-Fidel López" ...
No hubo clases la noche de la elección. Agrupados en largas filas frente a las mesas electorales, cada uno esperaba su turno llevando su carnet de estudiante; se cotejaba la identidad y si figuraba inscripto en el padrón formado con todos los socios del Centro, entraba al aula que cumplía funciones de cuarto oscuro y se depositaba el sobre cerrado en una urna situada sobre la mesa. Luego se apartaba para incorporarse a las columnas que desfilban sin cesar.
Al día siguiente la Escuela pudo lucir unos vidrios rotos, alguna que otra manija desecha y varias sillas con una pata menos de las correspondientes.
La educación, aunque sea política, necesita algunos pequeños desahogos ...
La entrega simbólica del Centro motivó un acto sencillo y cordial, celebrado pocos días después con apreciable concurrencia.
