La barra de los tres golpes
La barra de los tres golpes
La reiniciación de los cursos pareció el despertar de un breve sueño de descanso, para proseguir una fiesta.
Ufanos, sonrientes, alegres, volvimos a vernos en el gran patio, de la planta baja de la Escuela, con una enorme reserva de energías e incontenibles bríos, preparados para volcarlos en cualquier momento y por cualquier razón.
La diferencia con respecto al mismo momento del año anterior apreciábase fácilmente.
Los atemorizados, los que miraban con preocupación y recelo, eran los que iniciaban la carrera.
