En la sangre
En la sangre
Había sido como verle las patas a la sota, como jugar con dados cargados; seguro, fijo, infalible, se compraba en diez para vender en veinte, todo, lo que se presentaba, lo que caía, con todo se hacía negocio, para todo había comprador, no ganaba plata a rodo el que no quería.
Con cincuenta miserables mil pesos había empezado y tenía en tres meses un millón de utilidad.
Y se había cebado, le había seguido entrando no más, de firme, sin mirar para atrás; se había metido hasta la masa, una porretada de lotes, cerca, lejos, al Norte, al Sur; hasta por el bañado de Flores y los tembladerales de la Boca, había tratado de asegurarse con tiempo, manzanas enteras se había comprado que ni pensaba en largar, mientras no le pagasen lo que se le había antojado pedir por ellas.
¡Claro, a la ocasión la pintaban calva, más zonzo de no aprovecharse hubiese sido!
