En la sangre
En la sangre Otra causa, otra circunstancia ajena en sà misma a preocupaciones de dinero, despertando en su corazón el instintivo orgullo de las madres, contribuÃa a su bienestar.
Para ella no pedÃa más, ¿ni qué más iba a pedir ni a pretender ahora?
Pero abrigaba secretamente una ambición, soñaba con hacer de su hijo un señor, un rico que anduviese, como los otros, vestido de levita. Y habÃale dicho el abogado que era Genaro inteligente, le habÃa propuesto que lo dejara a su lado en el estudio ganando al mes quinientos pesos, le habÃa aconsejado que matriculara al niño en la Universidad, que le destinase a seguir una carrera, a ser médico o abogado.
Su sueño empezaba, pues, a realizarse; parecÃa el cielo querer favorecerla...