Música sentimental

Música sentimental

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—He estado oyéndote con religiosa atención, mi hijita —repuse después de haber concluido de mascar con toda calma mi último bocado de camembert —, y no te oculto que me has tenido seriamente preocupado. Has dicho tantos despropósitos, has hablado de cosas tan disparatadas, de abnegaciones, sacrificios y otros desatinos tan fuera del tiesto, tan poco en concordancia con la índole de tu afición a Pablo, que ha habido momento, te aseguro, en que he llegado a figurarme que no estabas nada buena de la cabeza. Por suerte, el final de tu cuento me deja completamente tranquilo. Ese arranque último, eso de la rabia y la protesta, me prueba que estás enamorada y no loca. Como el otro, ni más, ni menos. Él también quería matarte, si mal no recuerdo, creo que para que te hicieran de nuevo y agarrarte flamante o algo así. Sí, mi hija, por mucho que te quedes con la boca abierta, así es no más. Un vuelco completo, sencillo de explicar, por otra parte, se ha producido en Pablo. Lo ha puesto que quema. ¿Le durará el entusiasmo? No lo sé; pero lo que sí, te repito, lo que sí te puedo afirmar, es que se anda saliendo solo de la vaina. Si no te encontraras en el estado en que te encuentras, te diría, probablemente, que maldito lo que les convienen, ni a ti, ni al otro, estos amores de ultratumba, agregando que harías perfectamente en deshacerte cuanto antes de tu amante, aunque fuera mandándoselo de regalo a tu rival. Así, todavía, sería como habrías de salir perdiendo menos. Pero, en fin, eso no es posible, el muchachito te lo impide y no hay que hacer, ¡las crías obligan! Déjate, pues, llevar por la corriente… ¡a la de Dios que es grande! Ahora, sírveme el café.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker