Música sentimental
Música sentimental Ver a Loulou, sacarla de la santa ignorancia en que vivÃa, decirle que pusiera a Pablo en cuarentena, sÃ, debÃa hacerse, era un deber de conciencia.
Pero encargarme yo del mensaje me costaba.
Era algo como avenirme a tocar una cosa muy sucia; algo que rechazaban mis instintos de varón:
—¿Y por qué no serÃa usted mismo el que hablara a la señora, doctor? —insinué al médico—. Su palabra es más caracterizada que la mÃa.
No habiéndome hecho objeción, llamé a Loulou.
El punto fue abordado con delicadeza y con finura, pasando como a flor de agua por encima, subentendiendo, más bien que entrando en materia.
Pero, como ella abriese cada ojo tamaño, acusando asà no atinar a comprender perfectamente, el médico se hizo naturalista y le puso los puntos sobre las Ães.
