Música sentimental
Música sentimental Me encontraba yo en ParÃs y empezaba a hacer fecha de todo esto, cuando volvà a ver a mis amigos.
Acababan de llegar. Él me la mandaba a pedirme que fuera a visitarlo.
Quebrantada y marchita. El soplo ardiente de la pasión habÃa pasado por aquella alma; el dolor que labra habÃa dejado su huella honda en aquella frente.
Quebrantada y marchita, pero más linda aún en su quebranto, como la flor que, arrancada de la planta, inclina el tallo embriagando con los efluvios de su aroma:
—Estás flaca, hija y défraîchie —exclamé subiendo ambos al carruaje—. Se conoce que has andado mal.
Me contestó con un movimiento de hombros como hubiera podido decir «¡Bah!».
—¿Cómo va tu hombre —prosegu×, ha sanado de sus males?
—No, sufre siempre.
—¿Y tú, qué has hecho de tu amor, lo conservas, quieres todavÃa?
—Ayer como hoy, darÃa mi vida por Pablo.
—Entendámonos. Hay muchas maneras de dar uno su vida por otro. Se da por un amante, pero se da también por un amigo. AquÃ, entre los dos, ¿qué es Pablo tuyo hoy, tu amigo o tu amante?
