Música sentimental
Música sentimental —¡Ah! SÃ, su conducta no ha sido de lo más bonito, que digamos. Levantar la mano sobre el otro sexo, c'est raide! ¡Pero, en fin! —exclamé después, movido a lástima al ver al pobre diablo tan aplastado y tan mohÃno—, lo ha hecho usted en un momento de mucha rabia… Con eso y con que salga de aquà derecho a pedir a esa mujer que se sirva perdonarlo, puede enmendar la plana, raspar a medias el borrón que se ha echado sobre el alma.
—¡Eso jamás, Loulou es una infame que me ha traicionado!
—Infame… infame… hasta por ahÃ. En primer lugar, ignoramos lo que ha pasado; no sabemos si el conde ha venido aquà de su cuenta y riesgo, si se ha encontrado por casualidad con Loulou, o si ella lo ha traÃdo. Usted cree esto último, yo también y, aunque es malo avanzar juicios temerarios, supongamos que asà haya sucedido. Mirando las cosas a sangre frÃa, convengo en que ha hecho mal; pero póngase en su lugar cuando las faldas andan con los cascos alborotados, amigo, hacen cada temeridad que canto el credo, lo sé por experiencia, y Loulou lo quiere a usted, lo quiere como una loca aunque la cosa parezca broma.
—¡Oh! ¡Déjese de historias!