Sin rumbo

Sin rumbo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—D'uno spergiuro non ti macchiar; prode t'amai; non t'amerei spergiuro! —lanzó la primera de aquellas dos mujeres modulando rabiosamente la frase del maestro, haciendo vibrar en su voz todo el profundo acento de despecho de que en ese instante se sentía dominada.

—Brava, brava! —exclamaron los otros en coro, extraños a la causa de aquella insólita explosión, y creyendo en una reminiscencia de artista orgullosa de su triunfo—, magníficamente, prosiga usted, señora Amorini.

—¿Cómo es eso de «prosiga usted» —intervino Solari con viveza, haciendo pesar sus derechos de empresario—, niente affatto? Mañana hay función.

—Ya que el señor Solari se opone a que yo cante, toque usted, señorita Machi, usted que es una completa profesora en todo —dijo entonces la prima donna apoyando con marcada intención sobre la última palabra.

Luego, mientras los invitados abandonaban sus asientos y, en grupos, rodeaban el piano donde la contralto correctamente había empezado a preludiar, estrechando a Andrés bajo el arco de una ventana:

—No quiero —dijo la Amorini con voz precipitada y seca— que vuelva usted a mirar a la Machi como lo acaba de estar haciendo.

—¿Yo, señora?

—¡Oh! Es inútil que finja. Los he estado observando y he visto todo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker