Sin rumbo

Sin rumbo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, sí, te ruego, no seas malo, di que sí…

—Imposible. Como hoy con varios amigos en el café de París.

—Busca una excusa o ve a comer después. Tus amigos te esperarán.

—No; es un capricho tonto el tuyo. No quiero.

—Y bien, suponiendo que así sea… ¿no puedo tener un capricho, por ventura, un antojo, y si quiero yo…? ¡Qué te cuesta complacerme, complacer a tu mujercita que tanto te ama!… —insistió con caricias en la voz, mimosamente, inclinada sobre Andrés, pasándole la mano por el pelo y envolviéndolo en su aliento tibio.

—Pueden vernos, descubrirnos…

—¿Quién, si no hay nadie en el teatro a esa hora?

—Cualquiera, tu marido, por ejemplo.

—¡Oh! Mi marido… No te preocupes por tan poco: no estorba, ése. Está siempre muy ocupado cuando yo voy al teatro; come a las seis.

Pero, como asaltada de improviso por una idea:

—¿Qué, tendrías miedo, serías un cobarde tú?… —prosiguió mirando de cerca a su querido, fijamente, con la marcada intención de herirlo.

—¡Miedo yo de tu marido!… Y una sonrisa de soberano desprecio asomó a los labios de Andrés.

Luego, acentuando sus palabras con un gesto de resignación y de fastidio profundo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker