Cartas a un amigo aleman
Cartas a un amigo aleman Porque venceremos, eso a usted le consta. Pero venceremos gracias a esa misma derrota, a ese largo tránsito que nos ha permitido dar con nuestras razones, a ese sufrimiento cuya injusticia hemos padecido y cuya lección hemos extraído. De él hemos aprendido el secreto de toda victoria y, si no lo perdemos algún día, conoceremos la victoria definitiva. Hemos aprendido que, en contra de lo que a veces pensábamos, el espíritu nada puede contra la espada, pero que el espíritu unido a la espada vencerá eternamente a ésta utilizada por sí sola. Por eso la hemos aceptado ahora, tras cerciorarnos de que el espíritu estaba con nosotros. Para ello, nos hemos visto obligados a ver morir y exponernos a morir, a presenciar el paseo matinal de un obrero francés caminando hacia la guillotina por los pasillos de una cárcel y exhortando a sus compañeros, de puerta en puerta, a mostrar su valor. Nos hemos visto obligados, en fin, para hacer nuestro el espíritu, a padecer la tortura de nuestra carne. Sólo se posee del todo lo que se ha pagado. Hemos pagado muy caro y seguiremos pagando. Pero tenemos nuestras certezas, nuestras razones, nuestra justicia: la derrota de ustedes es inevitable.