Cronicas
Cronicas Anteayer protestamos a propósito de la suerte reservada a los deportados que siguen en los campos de concentración de Alemania. Nuestros camaradas de France-Soir intentaron ayer dar a nuestra protesta una interpretación política que rechazamos categóricamente. Semejante intento no sólo es pueril, es además de mal tono ante un problema tan grave. Aquí no pretendemos defender a nadie. Nuestra única mira es salvar las vidas francesas más valiosas. Ni la política ni las susceptibilidades nacionales tienen nada que hacer en medio de esta angustia.
En todo caso no es el momento de entablar procesos, porque el proceso sería general. Es el momento de actuar con rapidez y de sacudir brutalmente las imaginaciones perezosas y los corazones indiferentes que hoy nos cuestan tan caros. Hay que actuar y actuar rápidamente, y si nuestra voz puede provocar el alboroto necesario, la emplearemos sin perdonar a nadie.