El extranjero
El extranjero Por la tarde los grandes ventiladores seguÃan agitando la espesa atmósfera de la sala y los pequeños abanicos multicolores de los jurados se movÃan todos en el mismo sentido. Me pareció que el alegato del abogado no debÃa terminar jamás. Sin embargo en un momento dado, escuché que decÃa: «es cierto que yo maté.» Luego continuó en el mismo tono, diciendo «yo» cada vez que hablaba de mÃ. Yo estaba muy asombrado. Me incliné hacia un gendarme y le pregunté por qué. Me dijo que me callara y después de un momento agregó: «Todos los abogados hacen eso.» Pensé que era apartarme un poco más del asunto, reducirme a cero y, en cierto sentido, sustituirme. Pero creo que estaba ya muy lejos de la sala de audiencias. Por otra parte, el abogado me pareció ridÃculo. Alegó muy rápidamente la provocación y luego también habló de mi alma. Pero me pareció que tenÃa mucho menos talento que el Procurador. «También yo», dijo, «me he acercado a esta alma, pero, al contrario del eminente representante del Ministerio Público, he encontrado algo, y puedo decir que he leÃdo en ella como en un libro abierto». HabÃa leÃdo que yo era un hombre honrado, trabajador asiduo, incansable, fiel a la casa que me empleaba, querido por todos y compasivo con las desgracias ajenas. Para él yo era un hijo modelo que habÃa sostenido a su madre tanto tiempo como habÃa podido. Finalmente habÃa esperado que una casa de retiro darÃa a la anciana las comodidades que mis medios no me permitÃan procurarle. «Me asombra, señores», agregó, «que se haya hecho tanto ruido alrededor del asilo. Pues, en fin, si fuera necesario dar una prueba de la utilidad y de la grandeza de estas instituciones, habrÃa que decir que es el Estado mismo quien las subvenciona.» Pero no habló del entierro, y advertà que faltaba en su alegato. Como consecuencia de todas estas largas frases, de todos estos dÃas y horas interminables durante los cuales se habÃa hablado de mi alma, tuve la impresión de que todo se volvÃa un agua incolora en la que encontraba el vértigo.