El hombre rebelde

El hombre rebelde

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Todos los sillares están cortados para el edificio de la libertad —decía Saint-Just—; podéis levantarle un templo o una tumba con las mismas piedras». Los principios mismos de El Contrato social presidieron la elevación de la tumba que Napoleón Bonaparte vino a sellar. Rousseau, que no carecía de sentido común, había visto muy bien que la sociedad del Contrato sólo convenía a dioses. Sus sucesores lo siguieron al pie de la letra y trataron de fundar la divinidad del hombre. La bandera roja, símbolo de la ley marcial, por tanto del ejecutivo, en el Antiguo Régimen, pasa a ser símbolo revolucionario el 10 de agosto de 1792. Traspaso significativo que Jaurès comentó así: «Nosotros, el pueblo, somos el derecho […] No somos unos rebeldes. Los rebeldes están en las Tullerías». Pero no es tan fácil convertirse en dios. Los mismos antiguos dioses no murieron al primer golpe, y las revoluciones del siglo XIX deberían acabar la liquidación del principio divino. París se levantó entonces para traer al rey bajo la ley del pueblo y para impedirle restaurar una autoridad de principio. Aquel cadáver que los insurrectos de 1830 arrastraron a través de las salas de las Tullerías e instalaron en el trono para rendirle unos honores irrisorios no tuvo otro significado. El rey podía ser aún en aquella época un encargado de asuntos oficiales respetado, pero su delegación le venía entonces de la nación, su regla era la Carta. Ya no era Majestad. Al desaparecer entonces definitivamente el Antiguo Régimen en Francia, fue aún preciso, después de 1848, que se consolidase el nuevo, y la historia del siglo XIX hasta 1914 fue la de la restauración de las soberanías populares contra las monarquías de régimen antiguo, la historia del principio de las nacionalidades. Este principio triunfó en 1919, que vio la desaparición de todos los absolutismos de régimen antiguo en Europa[17]. En todas partes, la soberanía de la nación sustituyó, de derecho y de razón, al soberano rey. Sólo entonces pudieron aparecer las consecuencias de los principios del 89. Los que vivimos hoy día somos los primeros en poder juzgarlo claramente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker