El hombre rebelde
El hombre rebelde A partir de ahí, las relaciones humanas tradicionales se han transformado. Estas transformaciones progresivas caracterizan el mundo del terror racional en que vive, en diferentes grados, Europa. El diálogo, relación de las personas, ha sido sustituido por la propaganda o la polémica, que son dos especies de monólogo. La abstracción, propia del mundo de las fuerzas y del cálculo, ha sustituido a las verdaderas pasiones que corresponden al dominio de la carne y de lo irracional. La cartilla sustituye el pan, el amor y la amistad sometidos a la doctrina, el destino al plan, el castigo llamado norma, y la producción sustituye la creación viva; describen bastante bien esta Europa, descarnada, poblada por los fantasmas, victoriosos o avasallados, del poder. «¡Qué miserable es —exclamaba Marx— esta sociedad que no conoce mejor medio de defensa que el verdugo!». Pero el verdugo todavía no era el verdugo filósofo y no aspiraba, al menos, a la filantropía universal.