El hombre rebelde
El hombre rebelde Este tono es también el de los nihilistas rusos. Pisarev proclama la caída de los valores estéticos en provecho de los valores pragmáticos. «Preferiría ser un zapatero ruso antes que un Rafael ruso». Para él, un par de botas es más útil que Shakespeare. El nihilista Nekrásov, gran y doloroso poeta, afirma sin embargo que prefiere un trozo de queso a todo Pushkin. Es conocida, por último, la excomunión del arte pronunciada por Tolstói. A aquellos mármoles de Venus y Apolo, dorados aún por el sol de Italia, que Pedro el Grande había hecho llevar a su jardín de verano, en San Petersburgo, la Rusia revolucionaria acabó volviéndoseles de espalda. A veces la miseria se aparta de las dolorosas imágenes de la felicidad.