El hombre rebelde
El hombre rebelde Mientras Occidente ha sido cristiano, por el contrario, los Evangelios han sido el mediador entre el cielo y la tierra. A cada grito solitario de rebeldía, se presentaba la imagen del mayor dolor. Ya que Cristo había sufrido esto, y voluntariamente, ningún sufrimiento era ya injusto, todo dolor era necesario. En cierto sentido, la amarga intuición del cristianismo y su pesimismo legítimo en cuanto al corazón humano es que la injusticia generalizada resulta tan satisfactoria para el hombre como la justicia total. Sólo el sufrimiento de Dios, y el más miserable, podía aliviar la agonía de los hombres. Si todo, sin excepción, desde el cielo hasta la tierra, está entregado al dolor, una extraña felicidad es entonces posible.