El malentendido
El malentendido LA MADRE
No me ha venido a la cabeza. He contestado por costumbre.
MARTA
¿Por costumbre? ¡De sobra sabe usted que apenas hemos tenido ocasiones!
LA MADRE
Ya. Pero la costumbre empieza a partir del segundo crimen. Con el primero, no empieza nada, acaba algo. Además, aunque se hayan presentado pocas ocasiones, han pasado ya muchos años, y la costumbre se ha fortalecido con el recuerdo. Sí, ha sido la costumbre la que me ha movido a contestar, la que me ha advertido que no mire a ese hombre y la que me ha confirmado que tenía cara de víctima.
MARTA
Madre, tendremos que matarlo.
LA MADRE (Más quedo.)
Sí, claro, tendremos que matarlo.
MARTA
Lo dice usted de una manera muy rara.
LA MADRE
Pues porque estoy cansada, y porque al menos me gustaría que fuera el último. Matar es tremendamente fatigoso. Lo mismo me da morir frente al mar que en medio de nuestras llanuras, pero lo que sí quiero es que después nos marchemos.