El malentendido
El malentendido Sólo espero que no me tenga en cuenta lo que acabo de decirle. Siempre me ha parecido preferible ver las cosas como son, y no podía dejar que siguiera hablando con un tono que, al final, hubiera echado a perder nuestras relaciones. Lo que digo es razonable. Si hasta hoy no había nada en común entre nosotros, no hay ninguna razón para que de repente creemos una intimidad ilusoria.
JAN
Ya la he perdonado. Sé que la intimidad no se improvisa. Requiere tiempo. Parece que ahora las cosas han quedado claras entre nosotros, y no puedo sino alegrarme de ello.
(Entra LA MADRE.)
LA MADRE
Su habitación está lista, señor.
JAN
Muchas gracias, señora.
(LA MADRE se sienta.)
LA MADRE (A MARTA.)
¿Has llenado la ficha?
MARTA
Sí.
LA MADRE
