El malentendido
El malentendido MARTA
¿Por qué? Nada le impide expresarse como un cliente.
JAN
¿Y cómo se expresan los clientes?
MARTA
La mayoría nos hablaba de todo, de sus viajes, de política, de todo menos de nosotras. Es lo único que pedimos. Más de uno incluso nos ha hablado de su propia vida y de su profesión. Y me parece lógico. Al fin y al cabo, entre otras cosas, nos pagan por escuchar. Pero, por supuesto, el precio de la pensión no puede incluir la obligación para el hotelero de contestar a las preguntas. Mi madre lo hace a veces por indiferencia, pero yo me niego por principio. Si ha entendido usted bien eso, no sólo nos llevaremos bien, sino que se dará cuenta de que, aun así, podrá contarnos muchas cosas y descubrirá que, a ratos, es agradable que le escuchen a uno hablar de sí mismo.
JAN
Por desgracia, no se me da muy bien hablar de mí mismo. Pero, de todas formas, tampoco serviría de gran cosa. Si mi estancia es breve, no necesitarán conocerme. Y si se prolonga, tendrán tiempo de sobra para saber quién soy sin necesidad de oírme.
MARTA