El malentendido
El malentendido JAN
Lo entiendo. Allí la primavera se apodera de uno, las flores brotan a millares sobre los muros blancos. Si se pasea usted durante una hora por las colinas que rodean mi ciudad, regresa con la ropa impregnada de olor a miel y a rosas amarillas.
(MARTA se sienta también.)
MARTA
Es maravilloso. Lo que aquí llamamos primavera es una rosa y dos capullos que acaban de crecer en el jardín del claustro. (Con desprecio.) Eso basta para emocionar a los hombres de mi país. Pero el corazón de esos hombres se parece a esa rosa avara. Un soplo más poderoso los marchitaría; tienen la primavera que se merecen.
JAN
No es usted muy justa. Porque también tienen ustedes el otoño.
MARTA
¿Qué es el otoño?
JAN
Una segunda primavera en la que todas las hojas son como flores. (La mira con insistencia.) Puede que ocurra lo mismo con las personas; quizá sólo con que fuera más paciente con ellas, las vería usted florecer.
MARTA