El malentendido
El malentendido MARTA
Es un país hermoso, ¿no?
JAN (Mira por la ventana.)
Sí, es un país hermoso.
MARTA
Dicen que, en esas tierras, hay playas totalmente desiertas.
JAN
Es cierto. No hay nada que recuerde la presencia del hombre. Al amanecer encuentra uno en la arena las huellas que han dejado las patas de las aves marinas. Son las únicas señales de vida. Y los atardeceres…
(Se interrumpe.)
MARTA (Con voz queda.)
¿Y los atardeceres?
JAN
Son impresionantes. Sí, es un país hermoso.
MARTA (Cambiando completamente de tono.)
La de veces que lo he pensado. Algunos viajeros me han hablado de él, y he leído lo que he podido encontrar. Muchas veces, hoy sin ir más lejos, en medio de la desapacible primavera de este país, pienso en el mar y en las flores de allá. (Pausa; luego con voz sorda.) Y el imaginarlo me deja como ciega ante todo lo que me rodea.
(JAN la mira con atención y se sienta suavemente ante ella.)