El malentendido
El malentendido No los tiene, pero tampoco los tiene para facilitarlos y, en ciertos casos, eso puede precipitarlo todo.
JAN
¿Quién le dice que no tengo motivos para facilitar sus deseos?
MARTA
El sentido común, y mi deseo de mantenerle al margen de mis proyectos.
JAN
Si no me equivoco, volvemos a nuestro pacto.
MARTA
Sí, y ya ve que hemos hecho mal no respetándolo. En cualquier caso, le agradezco que me haya hablado de los países que conoce y le pido disculpas por haberle hecho perder el tiempo. (Está ya cerca de la puerta.) Sin embargo, le confesaré que, por mi parte, no lo he perdido del todo. Ha despertado en mí deseos que tal vez estaban apagándose. Si de veras tenía usted interés en quedarse aquí, sepa que, sin proponérselo, se ha salido con la suya. Había venido casi decidida a pedirle que se marchara, pero, ya lo ve, ha apelado usted a mi lado humano, y ahora me gustaría que se quedase. Mi amor al mar y a los países del sol saldrá ganando en definitiva.
(JAN la mira un momento en silencio.)
JAN (Lentamente.)