El malentendido
El malentendido ¡Pues que muera, puesto que no me quiere! ¡Que se cierren las puertas a mi alrededor! ¡Que me deje entregarme a mi justa ira! Porque, antes de morir, no alzaré los ojos para implorar al cielo. Allí donde es posible huir, ser libre, apretar el cuerpo contra otro cuerpo, saltar sobre las olas, en ese país defendido por el mar, allí los dioses no se acercan. En cambio, aquí, donde la mirada encuentra barreras por todos los lados, toda la tierra está concebida para que el rostro se alce y la mirada suplique. ¡Ah!, cómo odio este mundo en el que nos vemos reducidos a Dios. Pero a mí, víctima de la injusticia, no se me ha dado lo que se me debe, y no me arrodillaré. Privada de mi lugar en esta tierra, rechazada por mi madre, sola en medio de mis crímenes, abandonaré este mundo sin haberme reconciliado con él.
(Llaman a la puerta.)
MARTA
¿Quién es?
MARÍA
Una viajera.
MARTA
Ya no recibimos clientes.
MARÍA
Vengo a ver a mi marido.
(Entra.)
MARTA (Mirándola.)
¿Y quién es su marido?
