El malentendido
El malentendido Se ha despedido definitivamente.
MARÍA
Escuche. Desde ayer me veo obligada a soportar en este país extraño una espera que me ha agotado la paciencia. He venido porque estaba inquieta, y no pienso marcharme sin haber visto a mi marido o sin saber dónde encontrarlo.
MARTA
Eso no es asunto mío.
MARÍA
Se equivoca. También es asunto suyo. No sé si mi marido aprobará lo que voy a decirle, pero estoy harta de tanta complicación. El hombre que llegó a su casa ayer por la mañana es el hermano del que no oía usted hablar desde hace años.
MARTA
No me dice usted nada nuevo.
MARÍA (Estallando.)
Pues entonces, ¿qué ha pasado? ¿Cómo es que su hermano no está en esta casa? ¿No lo ha reconocido, y no se han alegrado su madre y usted de que regresara?
MARTA
Su marido ya no esta aquí porque ha muerto.
(MARÍA sufre un sobresalto y permanece un rato silenciosa, sin despegar los ojos de MARTA. Luego se acerca a ella y sonríe.)
MARÍA