El malentendido
El malentendido Bromea usted, ¿verdad? Jan me ha contado muchas veces que, de niña, le gustaba a usted desconcertar a la gente. Somos casi hermanas y…
MARTA
No me toque. Quédese donde está. Nosotras dos no tenemos nada en común. (Pausa.) Su marido murió esta noche, le aseguro que no es ninguna broma. No tiene usted nada que hacer aquí.
MARÍA
Pero está usted loca, loca de atar. Uno no muere así como así. Es demasiado repentino, no puedo creerla. ¿Dónde está? Déjeme que lo vea muerto y sólo entonces creeré lo que no puedo ni siquiera imaginar.
MARTA
Imposible. Está en un sitio en el que nadie puede verle. (MARÍA hace un gesto hacia ella.) No me toque y quédese ahí… Está en el fondo del río; mi madre y yo lo hemos llevado allí esta noche, después de dormirlo. No ha sufrido, pero, en cualquier caso, está muerto, y lo hemos matado mi madre y yo.
MARÍA (Retrocede.)
No, no…, soy yo la que está loca y la que oye palabras que nunca se habían pronunciado en la faz de la Tierra. Sabía que nada bueno me esperaba aquí, pero no estoy dispuesta a participar en esta demencia. No entiendo, no la entiendo…
MARTA