El primer hombre
El primer hombre Después, durante varios dÃas, la abuela no le dirigió la palabra a su hija. Y Antoine, cuando venÃa, era recibido cada vez con más frialdad. Ernest, sobre todo, ponÃa una cara impávida. A pesar de ser bastante fatuo y locuaz, Antoine lo notaba. ¿Qué pasó entonces? Jacques vio varias veces huellas de lágrimas en los bellos ojos de su madre. Ernest callaba con frecuencia e incluso apartaba a Brillant. Una noche de verano, Jacques observó que parecÃa acechar algo desde el balcón.
—¿Va a venir Daniel? —preguntó el niño.