El primer hombre
El primer hombre —Nadie se acuerda de papá.
—No estuvimos mucho tiempo. Y además no hablaba mucho.
—¿Mamá? —Ella lo mira con sus ojos distraÃdos y dulces, sin sonreÃr—. Yo creÃa que papá y tú nunca habÃais vivido juntos en Argel.
—No, no.
—¿Me has oÃdo?
No habÃa oÃdo, él lo adivinó por su aire un poco asustado, como si se disculpara, y repitió la pregunta articulando:
—¿Nunca vivisteis juntos en Argel?
—No.
—Pero ¿y cuando papá fue a ver cómo le cortaban la cabeza a Pirette?
Se daba en el cuello con el canto de la mano para hacerse entender. Pero ella contestó en seguida:
—SÃ, se levantó a las tres para ir a Barberousse.
—¿Entonces estabais en Argel?
—SÃ.
—¿Pero cuándo?
—No sé. Trabajaba en la casa Ricome.
—¿Antes de que fuerais a Solferino?
—SÃ.