El primer hombre
El primer hombre En realidad nadie le había enseñado lo que estaba bien o lo que estaba mal. Había ciertas cosas prohibidas y las infracciones eran rudamente sancionadas. Otras no. Sólo sus maestros, cuando el programa les dejaba tiempo, les hablaban a veces de moral, pero también entonces las prohibiciones eran más precisas que las explicaciones. Lo único que Jacques había podido ver y experimentar en materia de moral era simplemente la vida cotidiana de una familia obrera en la que evidentemente nadie había pensado nunca que hubiera otras vías fuera del trabajo más duro para obtener el dinero necesario para vivir. Pero ésa era una lección de coraje, no de moral. Sin embargo, Jacques sabía que estaba mal ocultar esos dos francos. Y no quería hacerlo. Y no lo haría; quizá pudiera, como la otra vez, deslizarse entre dos tablas del viejo estadio del terreno de maniobras para asistir al partido sin pagar. Por eso él mismo no entendió por qué no había devuelto en seguida el dinero sobrante y por qué, un momento más tarde, volvió del retrete declarando que una moneda de dos francos había caído en el agujero mientras se subía el pantalón. Retrete era una palabra demasiado noble para designar el espacio reducido de mampostería construido en el rellano del único piso. Privado de aire y de luz eléctrica, sin grifo, sobre un zócalo de media altura encajado entre la puerta y la pared del fondo, tenía un agujero a la turca en el que había que verter cubos de agua cada vez que se usaba. Pero nada podía impedir que la hediondez de esos lugares desbordara hasta la escalera. La explicación de Jacques era plausible.{58} Le evitaba que lo echaran a la calle para que buscara la moneda perdida y descartaba cualquier eventualidad. A Jacques simplemente se le hizo un nudo en la garganta cuando anunció la mala noticia. Su abuela estaba en la cocina picando ajo y perejil en la vieja mesa verdosa y gastada por el uso. Se detuvo y miró a Jacques, que esperaba el estallido. Pero ella callaba y lo escrutaba con sus ojos claros y helados.