El verano
El verano Por la mañana, nuestra hélice espuma suavemente el agua tibia. Recuperamos la velocidad. Hacia el mediodía, se nos cruza un rebaño de ciervos que viene de lejanos continentes, nos adelanta y nada regularmente en dirección al norte, seguido de pájaros multicolores que de vez en cuando descansan en sus astas. Este bosque ruidoso desaparece poco a poco en el horizonte. Poco después, el mar se cubre de extrañas flores amarillas. Al atardecer, un canto invisible nos precede durante largas horas. Me duermo tranquilo.