El verano
El verano En otro orden de cosas, Oran tiene en mucha consideración a los dos leones de su plaza de Armas. Desde 1888 presiden uno y otro lado de la escalinata del Ayuntamiento. Su autor se llamaba Caín. Poseen majestad y un torso corto. Cuentan que por las noches bajan de su zócalo uno detrás del otro, dan vueltas silenciosamente en torno a la oscura plaza, y, llegado el caso, orinan durante largo rato bajo las grandes moreras polvorientas. Son, que quede claro, habladurías a las que los oraneses prestan oído complaciente. Pero eso es inverosímil.