Escritos libertarios
Escritos libertarios ¿Qué más puedo decirle? SerÃa necesario, y quizás algún dÃa lo haga, insistir sobre esta verdad de que hay, entre el trabajador y el artista, una solidaridad esencial y que, sin embargo, hoy están desesperadamente separados. Las tiranÃas, como las democracias del dinero, saben que, para reinar, hay que separar el trabajo y la cultura. Para el trabajo, la opresión económica más o menos es suficiente, conjugada con la fabricación de sucedáneos de cultura (como el cine, en general). Para la segunda, la corrupción y la burla hacen su trabajo. La sociedad comerciante cubre de oro y de privilegios a los animadores adornados con nombre de artistas y los empuja a todas las concesiones. En cuanto aceptan estas concesiones, se encuentran unidos a sus privilegios, indiferentes u hostiles a la justicia, y separados de los trabajadores. Asà pues, contra lo que deberÃamos luchar, vosotros y nosotros, artistas de oficio, es contra esta empresa de separación. Primero mediante el rechazo de las concesiones y después, nosotros, esforzándonos cada vez más por escribir para todos, por lejos que estemos de esta cumbre del arte, y vosotros, que sufrÃs lo más duro de la batalla, pensando en todo lo que le falta a la literatura de hoy y en lo que podéis aportarle de irreemplazable. No es fácil, lo sé, pero el dÃa que, con este doble movimiento, nos acerquemos al lÃmite, no habrá más artistas por un lado y obreros por el otro, sino una sola clase de creadores en todos los sentidos de la palabra.