Escritos libertarios
Escritos libertarios Por supuesto, sé que es necesario que la revista esté viva y no abogo por el género aburrido. Actualmente, hay bastantes revistas que se proponen sobre todo gustar y ni siquiera consiguen disgustar; solamente aburren. Tampoco estoy totalmente desprovisto de humor y, para mÃ, una revista obrera también debe hacer reÃr. Hay que encontrar el tono, eso es todo, y sé que no es fácil, sobre todo en dos números. También sé que los dos ejemplos que le he dado no pueden aplicarse a toda su revista (el texto del minero belga es muy hermoso). Pero justamente, si lo que le digo tiene una utilidad, es la de permitirle distinguir las diferencias de tono que detecta un lector de buena fe, y elegir, o no.
Quiero repetirme una vez más, a riesgo de hacerme también aburrido. No defiendo una revista soporÃfera, ni unos colaboradores que escriban con el dedo meñique levantado. Los ejemplos que invocaré no son Gide, o Claudel, o Jouhandeau. Hablo de una literatura en la que los relatos de Tolstói marcan la cumbre y que es el vÃnculo común en el que artistas y trabajadores pueden unirse. Vallès, Dabit, Poulaille, Guilloux (¿ha leÃdo Compagnon, una obra maestra?), Istrati, Gorki, Roger Martin du Gard y tantos otros no escriben con el dedo levantado, y hablan para todos, de una verdad que la literatura burguesa ha perdido casi por completo y que el mundo de los trabajadores conserva casi intacta, a mi modo de ver.